Zapatos incorrectos
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes…
…y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.”
Efésios 6: 13-15
¿Alguna vez se ha puesto zapatos ajenos?, sí lo ha hecho, probablemente no le quedaron bien, si son muy grandes cada paso es como caminar con lanchas, si son muy pequeños, cada paso una tortura. Es por eso que invertimos una gran cantidad de tiempo escogiendo los zapatos correctos, los que estén a la medida exacta y que se vean de acorde a la ocasión. Una vez una tía me comento que “ni muerta” la encontrarían con zapatillas en un lugar donde el tacón era requerido.
Pero, aunque usar zapatos incorrectos es algo que no haríamos si no por necesidad, es sorprendente que fácilmente aceptamos los zapatos espirituales incorrectos, me refiero los zapatos de enemistad, de envidia, de pleito. Estos zapatos aunque conocemos que no son los correctos, pensamos que, de todas formas -así soy yo- y decimos -se lo merece-.
Como cristianos estamos llamados a ser emisarios de paz, agentes de amor y esperanza. No permitamos otro zapato que no sea el correcto, otros zapatos que no sean los del evangelio de la paz. No es nuestro estilo, no es la moda del cielo, vistámonos con toda la armadura de Dios así nos vemos mejor.
¿A quién puedo visitar llevando calzado los zapatos de paz?
Señor, Perdona mis ofensas como yo perdono a los que me ofenden, ¡ayúdame a llevar la paz a donde sea que yo vaya!.
por pastor Ignacio